Seguidores del BLoG

Mostrando entradas con la etiqueta El Lobo de Andrómeda I cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Lobo de Andrómeda I cuento. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2015

EL LOBO DE ANDROMEDA I


El Lobo de Andrómeda I
Por Karlos Dearma.

My dear and beautiful Princess: Deseando que la salud te acompañe siempre, envío esta misiva como un primer informe de la situación acerca de nuestra expedición a  los territorios septentrionales.

Durante los últimos meses hemos viajado, como su gracia lo ha dispuesto, a la búsqueda de la gran estrella caída del cielo. Nuestros astrólogos estaban en lo cierto. Cruzando el Gran Mar Oriental, y en dirección al norte, abandonamos nuestros navíos para adentrarnos en la inmensa Isla de Lordimon. 

Al final de tan adversa travesía alcanzamos el lugar en donde se produjo el impacto. La destrucción que hallamos es bien visible y sus resultados patéticos: Largos kilómetros de bosques han sido talados y quemados por el choque contra la Tierra de este gran artefacto llegado del espacio.

Porque de eso se trata según nuestros magos: Un artilugio construido enteramente de metal, capaz de viajar a las estrellas, movido por algún tipo de energía que aún nos es desconocida. Sé que esto puede resultarle increíble pero nuestros hechiceros siguen estudiando sus restos.

Los aldeanos muertos se cuentan por centenares, los sobrevivientes relatan historias que hielan la sangre. Sin embargo, no hemos encontrado rastros de los posibles tripulantes. Tal vez estén muertos o quizás hayan escapado. He enviado a nuestros dragones a explorar la región con órdenes de capturarlos, si es que los encuentran.

Algo no menos extraño es la aparición de un extraño animal parlante. Un especie de lobo negro que afirma ser uno de los pasajeros de la nave. Su nombre es Grul. 

Al parecer fue capturado para ser regalado, como mascota, al rey de un planeta llamado Doro: Si es que hemos de creer en su versión de los hechos. Todas nuestras leyendas nos advierten de lo taimados que pueden llegar a ser los lobos hablantes. Este no me inspira la más mínima confianza. Por precaución he dispuesto que lo mantengan encerrado en la jaula en donde viajaba.

Aún no ha probado bocado, lo que no deja de ser raro pues su única satisfacción, hasta ahora, ha sido el escuchar la lectura de los poemas extraídos de un libro escrito con letras de plata, su único equipaje. 

Nos ha pedido, con insistencia, que leamos los hermosos e hipnotizantes versos de una poetisa llamada Dalianegra. No es el único público afecto a estos versos: Mis guerreros también disfrutan de las lecturas y, por la calidad sublime de los mismos, avizoro un nuevo poemario a incluir entre nuestras tradiciones (pronto le haré llegar la copia manuscrita de los mismos; mi amanuense está abocado a ello).

 Cuando le pregunte el porqué de su gusto por ellos, me refirió que le hacían recordar a su amor perdido y la belleza de su tierra: Un planeta de una remota galaxia llamada Andrómeda. Al final de su relato emitió un estremecedor aullido de lobo enamorado y luego quedó plácidamente dormido (lo hace siempre al final de cada lectura).

He ordenado a mis marinos acercar los bajeles a esta zona costera de Lordimon.  El viaje a pie, a través de los frondosos bosques de la isla, nos insumió cerca de un mes. Pretendo abandonar estos parajes antes que el odioso invierno de estas latitudes nos alcance. 

Pronto tendrás más novedades de este viaje.

Desde las oscuras colinas de Lordimon te saluda con afecto, Jona.