El Lobo de Andrómeda I
Por Karlos Dearma.
My dear and
beautiful Princess: Deseando que la salud te acompañe siempre, envío esta
misiva como un primer informe de la situación acerca de nuestra expedición
a los territorios septentrionales.
Durante los
últimos meses hemos viajado, como su gracia lo ha dispuesto, a la búsqueda de
la gran estrella caída del cielo. Nuestros astrólogos estaban en lo cierto.
Cruzando el Gran Mar Oriental, y en dirección al norte, abandonamos nuestros
navíos para adentrarnos en la inmensa Isla de Lordimon.
Al final de tan adversa
travesía alcanzamos el lugar en donde se produjo el impacto. La destrucción que
hallamos es bien visible y sus resultados patéticos: Largos kilómetros de
bosques han sido talados y quemados por el choque contra la Tierra de este gran
artefacto llegado del espacio.
Porque de eso se
trata según nuestros magos: Un artilugio construido enteramente de metal, capaz
de viajar a las estrellas, movido por algún tipo de energía que aún nos es
desconocida. Sé que esto puede resultarle increíble pero nuestros hechiceros
siguen estudiando sus restos.
Los aldeanos
muertos se cuentan por centenares, los sobrevivientes relatan historias que
hielan la sangre. Sin embargo, no hemos encontrado rastros de los posibles
tripulantes. Tal vez estén muertos o quizás hayan escapado. He enviado a
nuestros dragones a explorar la región con órdenes de capturarlos, si es que
los encuentran.
Algo no menos
extraño es la aparición de un extraño animal parlante. Un especie de lobo negro
que afirma ser uno de los pasajeros de la nave. Su nombre es Grul.
Al parecer
fue capturado para ser regalado, como mascota, al rey de un planeta llamado
Doro: Si es que hemos de creer en su versión de los hechos. Todas nuestras
leyendas nos advierten de lo taimados que pueden llegar a ser los lobos
hablantes. Este no me inspira la más mínima confianza. Por precaución he
dispuesto que lo mantengan encerrado en la jaula en donde viajaba.
Aún no ha probado
bocado, lo que no deja de ser raro pues su única satisfacción, hasta ahora, ha
sido el escuchar la lectura de los poemas extraídos de un libro escrito con
letras de plata, su único equipaje.
Nos ha pedido, con insistencia, que leamos
los hermosos e hipnotizantes versos de una poetisa llamada Dalianegra. No es el
único público afecto a estos versos: Mis guerreros también disfrutan de las
lecturas y, por la calidad sublime de los mismos, avizoro un nuevo poemario a
incluir entre nuestras tradiciones (pronto le haré llegar la copia manuscrita
de los mismos; mi amanuense está abocado a ello).
Cuando le pregunte el porqué de su gusto por
ellos, me refirió que le hacían recordar a su amor perdido y la belleza de su
tierra: Un planeta de una remota galaxia llamada Andrómeda. Al final de su
relato emitió un estremecedor aullido de lobo enamorado y luego quedó
plácidamente dormido (lo hace siempre al final de cada lectura).
He ordenado a mis
marinos acercar los bajeles a esta zona costera de Lordimon. El viaje a pie, a través de los frondosos
bosques de la isla, nos insumió cerca de un mes. Pretendo abandonar estos
parajes antes que el odioso invierno de estas latitudes nos alcance.
Pronto
tendrás más novedades de este viaje.
