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EL NACIMIENTO DE UN HEROE
Por Karlos Dearma
SETI nació
en Abydos hace casi cuarenta años, sus padres verdaderos son dos desconocidos,
fue dejado al cuidado de SINUHE médico
de profesión y de ACENATH miembros de la nobleza local, sus padres adoptivos
desde entonces. Ambos murieron
relativamente jóvenes sin dejarle hermanos o hermanas, luego de ello SETI se
incorporó al ejército real. El descubrir sus orígenes ha sido, y sigue siendo,
una tarea casi continúa en su vida.
Inteligente, se destacó como estudiante con
los distintos preceptores que se ocuparon de su educación. Podría haber sido
medico como su padre adoptivo pero la carrera de las armas le atrajo más,
quizás el único culpable de ello haya sido SESOSTRIS: Un veterano de las
guerras de mi país en el oriente, él se ocupó de entrenarle en las artes del
guerrero llevándole a ser uno de los
mejores. Un buen día SESOSTRIS partió nuevamente hacia el oriente sin
despedirse ni dar demasiadas explicaciones, sus razones misteriosas nos dejaron
más preguntas que respuestas a mi amigo y a mí, han pasado ya veinte años de
aquello. Como quiera que fuera ni SINUHE ni ACENATH en su momento pusieron
reparos en las lecciones de SESOSTRIS, algo que sigue siendo un enigma para
SETI. Después de todo SESOSTRIS se presentó un día, como de la nada, y hasta
ese momento era un perfecto desconocido para la familia.
Durante los
siguientes veinte años SETI ha participado en casi todas las guerras en las que
se ha envuelto Egipto: Expediciones punitivas en Libia y Nubia, Guerras en
Oriente contra los reyes de Hatti y Asiria, Campañas en contra de los nómades
del desierto y contra los piratas del Mar Superior. De algo podéis estar
seguros: Con justeza se ha ganado el título de héroe y su nombre y reputación como guerrero es sobradamente conocida en Egipto y los países vecinos.
Una nueva
guerra, la que estamos viviendo, le ha permitido volver a destacarse entre los
suyos: La invasión del rey de Ashur. Una rápida reacción de nuestro ejército y
una clara victoria a las puertas de la capital han puesto en fuga a ese grupo
desordenado y ávido de botín que ni siquiera puede ser llamado ejército: La
horda de SALMANASAR.
