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jueves, 22 de enero de 2015

SETI, EL EGIPCIO /// Capitulo 35


35  ARNUWANDA
Por Karlos Dearma.

Cuando acabe todo esto me tomare un descanso, lo afirmo como que mi nombre es ARNUWANDA. Tendré una finca con animales y campos sembrados. Quizás busque una esposa. Si, lo haré. Después de todo lo merezco. Hablare con MUWATALLIS: Entenderá. Es un buen hombre. Antes cumpliré con él. 

Debo encontrar al resto del ejército. ¿Hasta dónde habrán llegado?... Supongo que voy en la dirección indicada. Evitare los caminos principales, estoy en territorio enemigo y no quiero caer prisionero de los luvitas.

La belleza de Arzawa me envuelve. Los verdes de la primavera comienzan a invadirlo todo. Bandadas de pájaros cruzan el cielo. Algunos animales me evitan, los comprendo. Si no encuentro al ejército pronto deberé cazar. 

Escucho un murmullo, quizás sea un arroyuelo. No. El sonido se agiganta. Cascos de caballos... ¡Jinetes!  Ser prudente se impone: Debo ocultarme rápidamente. Elijo un pequeño bosquecillo.

La patrulla pasa cerca: Son luvitas, una decena. Van en la dirección contraria. Se alejan rápidamente sin verme, estoy a salvo. Esto no me gusta. Sera mejor que continúe. 

Hago correr a mi caballo un poco para alejarme de los luvitas. Cuando me siento seguro aminoro la marcha. Allá a lo lejos diviso un arroyo, juntare agua y daré de beber a mi caballo. Falta poco para que la oscuridad de la noche me alcance.
Una alameda acompaña el curso de agua. Es un buen lugar para descansar y ocultarme. No puedo encender fuego, y la noche será fría.

 Me apeo de mi caballo y desciendo. Sumerjo mi cabeza en el agua. Soy todo sudor y tierra: Un baño no estaría mal. No hay nadie por aquí. Dejare mi espada y entrare. Busco enemigos en todas direcciones, todo está tranquilo. Me arrojo a las aguas. Disfruto.

 Por un lapso de tiempo todo parece detenerse: EL agua fresca, los cantos de las aves, el viento en mi cara. Pero de pronto el paisaje cambia. Una veintena de luvitas me observa detenidamente con sus lanzas y arcos apuntándome: ¡Maldición!  ¿Cómo pudo suceder? Fui demasiado imprudente y ahora estoy rodeado. Uno de ellos se acerca y tranquilamente toma mi espada. Me habla:

-Es inútil resistirte hitita. Puedes elegir entre la muerte y ser nuestro prisionero. Tú decides.
-Ustedes ganan.
-Es una decisión inteligente. Amarradle y llevadle con los otros prisioneros.

Por supuesto no me resisto. Sí que la he jodido: He sido un tonto y ahora soy prisionero de los hombres de LUWIYA. Por lo menos sé que no estaré solo. Le he fallado a MUWATALLIS, y espero salir entero de esta. Los jinetes se ponen en marcha y me arrastran tras ellos.

Debo ser afortunado pues el trayecto es corto, llegamos pronto a su campamento. ¡Que puntería la mía: Iba directamente a las fauces del enemigo!

Todo el ejército de Arzawa está aquí, cruzo el campamento y me llevan con el resto de los prisioneros. El líder de la partida me dice:

-Mi nombre es DAROS. Es tarde: Mañana hablare contigo. Espero que nuestra conversación sea fructífera...-No me gusta la forma en que lo dice. Hace un gesto como esperando una respuesta: Quiere mi nombre, se lo digo.

-ARNUWANDA de Hatti, me agrada conocerte.-Le arranco una leve sonrisa, por supuesto comprende la ironía. Se aleja. Me juntan con un grupo de prisioneros. Reconozco a algunos de mis hombres. Todos fingen no conocerme, yo también,... mejor así.

Las horas transcurren y cae la noche. El frío hiela la sangre. Los luvitas nos tienen bien vigilados, debo hablar con alguien, elijo a uno de los más cercanos. Trato de que nadie escuche.

-Eh tú.
-¿Yo?
-¡Si, tú!
-¿Qué quieres?
-Información. ¿Qué sabes de nuestro ejército?
-Se corre el rumor de que el grueso logro escapar. ¿Hace cuantos días que estás perdido ARNUWANDA?
-Shhhhh ¿Sabes mi nombre? Mejor cierras la boca... Bastantes, intentaba regresar a nuestro territorio y me atraparon. ¿Hace cuánto que estas aquí?
-Desde el mismo día de la batalla. La división fue casi aniquilada. ¿Qué sucedió con el príncipe MUWATALLIS? ¿Lo viste caer?
-No,… No lo sé.-Le miento, debo mentirle.-La última vez que lo vi estaba combatiendo.-

Parece meditar mis palabras y entonces habla nuevamente:

-Entonces,... no sabes la nueva.
-¿Que nueva?
-Nuestro rey TELEPINU ha muerto. Y no solo eso: MURSHILLIS es el nuevo rey. Los luvitas se ocuparon de darnos la “Buena noticia”. Estaban más que contentos por haber matado a nuestro rey.

La noticia me deja pasmado. Ambas. Esto está más que mal. Mi amigo el príncipe MUWATALLIS ha sido despojado de su trono. Y no solo eso. Está en un gran peligro. Acabo quizás también de salvar mi vida cayendo prisionero. Y la de MUWATALLIS. Debo ver como escapar. De ser posible esta misma noche, pero ¿Cómo?

Piensa ARNUWANDA, piensa.

continuara ...


miércoles, 21 de enero de 2015

SETI, EL EGIPCIO /// Capitulo 34


34  MURSHILLIS
Por Karlos Dearma.

TELEPINU ha muerto. Mi hermano MUWATALLIS no aparece. No puedo más que alegrarme de todo y precisamente por cómo se dio. Ahora soy el rey de Hatti. 

La historia montada ha dado sus resultados: MUWATALLIS está muerto para todo el mundo pero ¿Qué sucedió con él? ¿Por qué no ha regresado? Necesito saberlo. Largos días ya han pasado y no hay noticias. Tal vez MUWATALLIS realmente este muerto. Pero necesito estar seguro. Llamo a SHUBILULIUMA.

-¿Alguna noticia de mi hermano?
-Ninguna  mi rey. Tan pronto como aparezca cumpliremos con tu sentencia. Tengo a mis hombres de más confianza atentos a cualquier novedad.
-Espero que así sea, su aparición con vida sería un desagradable contratiempo. Podría desestabilizar mi reinado, si es que esta aún vivo. El pueblo le ama y respeta, se levantarían contra mí. MUWATALLLIS solo puede morir.
-No debes preocuparte por ello. Mis hombres son los mejores en lo suyo. Le cazaran antes.

El general LABARNA hace su aparición, le pido informes sobre el estado del ejército.

-La desbandada no ha sido total. Estamos reorganizando a las tropas, pronto volverán a estar en condiciones de dar batalla.
-¿Qué sabemos de LUWIYA?
-Ha tenido demasiadas bajas, y nosotros también, pero tenemos más hombres que él. Es lo único que explica por qué no nos ha perseguido. Debe de estar rearmando a su ejército. Tiene menos recursos. Una guerra larga no le beneficiara. Puede agotarse más rápido que los nuestros.
-Intentara entonces atacarnos pronto.
-Es muy posible.

Un mensajero llega en esos momentos. SHUBILULIUMA le recibe y habla con él. Permanecen apartados. Es uno de los suyos. Puedo ver que el rostro del príncipe cambia. Se acerca.

-Habla: ¿Qué sucede?
-Un pequeño destacamento de la división uno ha regresado a nuestro campamento. Estaban perdidos desde el final de la batalla. Son hombres bajo el mando de MUWATALLIS.
-¿Qué dicen de mi hermano?
-Mis hombres han averiguado que hace varios días se separaron de él. Los dividió en grupos pequeños y les ordeno volver a unirse al grueso del ejército.
-Entonces ¿Está vivo?
-Sí. Sobrevivió a la batalla: Herido y débil según dijeron, pero vivo.
-¿Herido? Maldición, ahora esto puede complicarse. Mantenlos aislados del resto de la tropa. No podemos permitir que esto se sepa.
-Lo he hecho. ¿Qué hacemos con ellos?

-Ya sabéis que hacer. No podemos dejar testigos. ¿En dónde está MUWATALLIS?
-Nadie afirma saberlo. En algún lugar de las montañas, al Sur tal vez. Oculto seguramente. Es territorio de los Luvitas.
-Debemos encontrarlo. Organiza una partida, y tráeme su cadáver.
-Sera difícil. Son tierras del rey de Arzawa.  Aunque tengo a alguien que las conoce y...
-Envíales ya mismo. Dales todo el oro que pidan. Quiero la cabeza de MUWATALLIS.

continuara ...

lunes, 19 de enero de 2015

SETI, EL EGIPCIO /// Capitulo 32



32  EL HEREDERO DE TELEPINU
Por Karlos Dearma.

Los últimos fríos del invierno aún no se han ausentado. Los siento más que antes, cuando era más joven  y soberbio. Eran otras épocas en las cuales, con la inmensa fuerza de mis brazos, lleve la muerte a muchos guerreros que osaron enfrentarme. Y con los cuales abrace a muchas mujeres,… hasta hacerlas mías. 

Ahora poco de todo ello queda. Soy un viejo gastado  que  desperdicio su vida luchando contra sus propios hermanos, para poder llamarse y ser llamado “TELEPINU el Gran Rey de Hatti”. Eso poco significa hoy. La derrota me acompaña y, por mi culpa, humilla a los míos.

Estoy muriendo. Las curaciones y las palabras tranquilizadoras de mis médicos no bastan. Adivino en sus rostros esquivos la gravedad del momento. He visto a muchos antes en mi situación, con las heridas abiertas que me vulneran, y se lo que me espera. 

Solo me queda un último acto y espero representarlo bien. Uno de mis hijos está a mi lado: MURSHILLIS. Espero la llegada de MUWATALLIS mi sucesor. Mis generales SHUBILULIUMA, LABARNA, HATTILI, y ZIDANTA me rodean. Pregunto a todos:

-¿Qué sucede con MUWATALLIS? ¿Por qué no ha llegado aún?-Se hace un silencio mayor en mi tienda, todos miran a mi hijo. Con voz grave MURSHILLIS responde:

-Mi hermano no vendrá, ha caído en la batalla. Siento tener que darte esta noticia padre. Es un momento triste para todos nosotros, a pesar de todo.

Vuelven a rodearme el silencio y las miradas graves. Quiero llorar. Trato de evitarlo pero no puedo. La tristeza también me vence. Es la peor de mis derrotas. MUWATALLIS mi hijo, mi sangre, mi sucesor ha muerto. Nunca intente entenderlo. ¿Por qué tuvimos que terminar enfrentados? 

Hubiera querido poder conciliarme con él antes de partir. Ya no es posible. La muerte nos unirá nuevamente muy pronto y tal vez allí podamos reconciliarnos. ¿Serán los dioses benévolos conmigo por ello? Antes de rendirles cuentas debo hacer mi último acto. Tengo a mis generales por testigos. Enjuago mis lágrimas y trato de pronunciar fuerte y claro mi última voluntad.

-MURSHILLIS tú serás mi sucesor cuando muera, serás Rey. Los jefes aquí presentes deberán hacer juramento de fidelidad hacia ti en mi presencia. Espero que los mil dioses de Hatti te acompañen. Yo TELEPINU, Rey por voluntad de los dioses, te saludo y bendigo hijo mío. 

continuara ...