La Espera
Por Karlos Dearma.
Los médicos habían
perdido las esperanzas, su final era próximo. Observó desde su cama el
paisaje que le mostraba la ventana: Era un hermoso día de sol, "un buen día para
morir", pensó, tal vez en una cuestión de horas o algunos minutos.
Esperaba con
ansiedad la visita de su amada. Había imaginado el momento: fantaseo que ambos
se tomarían de las manos, se unirían en un abrazo y quedarían congelados en un
eterno beso. La deseaba.
Luego llegaría
el final. Con ello intentaba consolarse pero también esperaba lo peor: Una larga
agonía en soledad, terrorífica y dolorosa (no soportaba el dolor, había tenido ya
demasiado de ello)
Por suerte para él no fue así.
La muerte, o
como él la llamaba “su amada”, se hizo presente empujando la puerta y colándose
en su habitación. La había deseado tanto que le abrió los brazos y sonrío,
esperando su gélido beso.
Su “amada” se
entregó a él y no lo defraudó: Le quito el aliento dejándole una sonrisa en la
cara.
Nota: Este cuento participó del "Concurso de Microrrelatos: MICROLOVE II" propuesto por los administradores del blog "EL CIRCULO DE ESCRITORES"
