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sábado, 24 de enero de 2015

LA LECTORA


La Lectora
Por Karlos Dearma.

“¡Qué mujer!” La vio venir caminando con aire despreocupado como si fuera una actriz, vistiendo de rojo apretado y robando miradas.

 Tenía un cuerpo que le pareció cincelado por los mismos dioses, o quizás por Miguel Ángel. Se sentó en una mesa del bar sobre la vereda, su único equipaje era un libro. Un aire de intelectual sexy la rodeaba. 

Galante, se acercó y la observó mejor: Largo cabello oscuro que caía como una cascada sobre su espalda, rostro armoniosamente bello como un arco iris, piel como un prado verde acicalado por el viento y carnosos labios color carmín que le provocaron deseos de besarla; sus ojos intrigantes de color almendra parecían un regalo egipcio, de naturaleza hipnótica, aquellos de los que se niegan a revelar sus misterios.

Soñó despierto: Cerró los ojos y la imaginó saliendo del mar con un vestido mojado y transparente, que le permitía ver la silueta desnuda; seguido, corría hacia él con sonrisa radiante, se prestaba para sus caricias suaves y le hacia el amor, terminando abrazados sobre la arena.

Luego vino el golpe en la boca del estómago. Las piernas no lo sostuvieron más y cayó de rodillas intentando respirar. No pudo, sintió que se ahogaba. Le sobrevino un ardor en el pecho, la cabeza comenzó a darle vueltas y pensó que le iba a estallar o que se iba a desmayar.

Se sentó en el piso, aspiró profundo y luego exhaló con calma varias veces intentando recuperar el aliento. De a poco se sintió mejor.

Frente a él estaba parada la mujer de rojo que con dedo inquisidor y manifiesto desdén le dijo: “¡No soporto a los atrevidos!”.

La lectora de sus pensamientos bajó por la calle dándole la espalda. La vio irse dando golpes con sus tacones sobre el empedrado, todos le miraron a él pero luego se dieron vuelta para verla a ella. La visión de la mujer alejándose no dejaba de ser magnifica.

Nota: Este cuento fue escrito para participar del "Concurso de Microrrelatos: MICROLOVE II" propuesto por los administradores del blog "EL CIRCULO DE ESCRITORES". De nuevo el entusiasmo me llevo a excederme en la cantidad de palabras de la consigna. No lo envié y aquí se los presento.